Artesano
Rafael Trinidad
Artesano
Rafael Trinidad

Biografía

Desde la Hacienda La Esperanza en Manatí, Rafael Trinidad vuela una chiringa para entretenerse. Es maestro artesano reconocido con diversos galardones por el Instituto de Cultura de Puerto Rico y experto en la creación de barriles de bombas, panderos, tambores y hasta marímbulas, pero en ese momento es solo un puertorriqueño más gozando de su tiempo de ocio.

Nacido en Manatí en enero de 1956, Rafael Trinidad vivió toda su vida en ese pueblo, desde el cual mantiene un taller de artesanía en donde crea los instrumentos de percusión para  un sinnúmero de artistas del país.

Durante su juventud, Trinidad tocaba junto a varios grupos de música tropical de la isla entre los que nombró a la orquesta Guacamari, la Fuerza del Merengue y los Sublimes, entre otros. Pero sus comienzos en la música se dieron a sus 16 años cuando “escuché a un amigo tocando un bongó”. 

Eso me llamó la atención y de ahí para allá me dio con aprender a tocar”, contó el maestro artesano quien reveló que acto seguido, a sus 16 años, confeccionó su primer instrumento, una timba de madera reutilizada y un cuero que adquirió de “un señor que salaba los cueros en el matadero”.

Previo a certificarse como artesano, Trinidad se dedicaba a visitar el vertedero de su natal Manatí para encontrar los materiales de sus instrumentos. Su talento no provino de ningún mentor, sino de la simple necesidad de tener un instrumento de percusión para tocar en escenarios alrededor de Puerto Rico.

“Yo trabajaba en proyectos de construcción y ahí reciclaba material de PVC, usaba los soldadores del proyecto. También iba al vertedero y sacaba las varillas de las capotas para hacer las anillas del cuero”, narró el también músico, quien al principio trabajaba creando instrumentos para poder nutrir su pasión por el sonido.

Recordó una anécdota de sus 23 años en la que intercambió con un percusionista dos de las congas que había confeccionado por dos timbas creadas por Ismael Ramos (Timbas Ismael) “las cuales eran mi ambición”.

Pasaron los años y después me dio nostalgia por esas congas que yo había hecho… y entonces me tiré en busca de ellas. Conseguí al hombre y… me dijo que las tenía tiradas en una covacha”, acto seguido Trinidad volvió a intercambiar las timbas que había recibido en aquel entonces por las congas originales que había creado, las arregló “y con ella estuve tocando por muchos años. Todavía las tengo, tienen 40 y pico de años ya”.

Según confesó el maestro, en aquel entonces él no se consideraba artesano, y el nombre aún lo encuentra extraño pues ese trabajo era su manera de “conseguirme el peso”. No fue hasta el 2003, cuando asistió a un certamen de panderos de plena del Instituto de Cultura de Puertorriqueña, y en el que ganó dos premios por su trabajo, que decidió inscribirse como artesano del país.

Al día de hoy Rafael Trinidad ofrece clases y talleres de confeccionar instrumentos folclóricos desde su taller en Manatí y aunque prevé el retiro continúa trabajando por la cultura de la isla y fomentando la música. Sus instrumentos continúan siendo tocados por varios grandes músicos de la isla, aunque este solo mencionó al fenecido Tito Matos como uno de los más famosos en deleitar a las audiencias boricuas con sus panderos.

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Por Richard Colón Badillo

Historia en cada artesanía

Fotografías del artesano y su obra

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