Freddie Santiago y la percusión alrededor del mundo

Para Freddie la música siempre ha estado a su alrededor, considerando que sus cuatro hermanos también son músicos. Nació en el Barrio Fortuna en el área de Mercedita en Ponce y desde allí recuerda sus primeros instrumentos con los que acompañaba las bohemias y el repertorio navideño con su hermana mayor y con Estercita que tocaba la flauta y la guitarra. “Me río, porque mis primeros instrumentos fueron las ollas de mami, las latas de galletas anunciando Rovira que se usaban para hervir jueyes. Pero yo las cogía como música, y todo lo que encontraba por ahí, cartones, cajas… eso fue lo primero. Después, poco a poco, me hice de un instrumento que me regalaron, un snare drum. Y entonces, cogía cosas prestadas. Hasta que logré tener mis instrumentos poco a poco”.

A partir de ahí comenzó su educación formal en la Escuela Libre de Música Juan Morel Campos y comenzó a presentarse con agrupaciones en Ponce, además de formar parte de la Banda Municipal. Pero la curiosidad lo llevó inmediatamente a conocer músicas de todas las partes del mundo, incluyendo Brasil, distintos países africanos, China y Venezuela, entre otros. Hubo un momento dado que yo era como coleccionista. Cuando podía económicamente, coleccionaba discos de diferentes sitios, africanos, de chinos y me interesaba verlos, porque en la parte de atrás tenían fotos y hablaban sobre los ritmos… Y eso me interesó, empecé como a viajar sin viajar, a través de la música”.

Luego de dos años en la Universidad Católica, y gracias al apoyo de su hermana, Freddie comenzó estudios en el Conservatorio de Música de Puerto Rico. Previo a la audición se hospedó durante dos meses con el chelista Orlando Guillot que ya era parte de las Orquesta Sinfónica. “Y me fui un verano con él, y viéndolo a él practicando tanto, metido bien en la música, el jazz… Ya era parte de la Sinfónica, era el tercer chelista de la Sinfónica, y yo, wow, esto está chévere. Pues empecé a practicar como un loco. Empecé a estudiar como loco, empecé a hacer repertorio… que cuando llegué a la audición en agosto, pues pasé la audición muy bien, y entré al sistema del Conservatorio”.

Allí continuaron los años de mucha dedicación y estudio, incluyendo la oportunidad de audicionar para ser primer percusionista de la Sinfónica, experiencia de varios años que le permitió innumerables presentaciones incluyendo el Festival Casals. Estas experiencias eran alternadas con la escena de música popular, incluyendo presentaciones en los hoteles con orquestas como la de Miguelito Miranda en el Caribe Hilton.

Luego del Conservatorio, y gracias a unos amigos músicos de Curacao con los que había estudiado y desarrollo una amplia colaboración, se conecta con la escena musical en Alemania y toma la decisión de dejarlo todo y moverse a esa nueva experiencia. Allá comenzó tocando con varios grupos folclóricos y pronto comenzó a organizar su primera escuela, que contó con el apoyo de la empresa alemana de instrumentos de percusión Meinl.

Freddie mantuvo sus estudios en la percusión, incluyendo viajes a Cuba con maestros como Pello El Afrokán, Amadito Valdés y Guillermo Barretto. Todas estas experiencias enriquecieron sus emprendimientos que sumaron un total de tres escuelas de música en Alemania,  incluyendo el Freddie Santiago Percussion Academy y el International Percussion School of Music. En general, el trabajo educativo de Freddie en Alemania tuvo presencia en ciudades como Hannover, Munich y Frankfurt.

En términos de los instrumentos musicales Freddie recuerda que tuvo endosos con muchas compañías incluyendo Meinl, Latin Percussion, Schalloch y JCR, del puertorriqueño Cali Rivera. Pero también tuvo instrumentos de artesanos como Cristóbal Colón de Bayamón. Recuerda como se dio esa conexión, que inicia primero a través de su amistad con Héctor “Atabal” Rodríguez y luego con Giovanni Hidalgo. “Entonces, Giovanni empezó a estudiar conmigo en el 76 o 77. Y ahí se da conexión, una buena amistad con él. Y el fue quien me conectó con Cristóbal. Y Cristóbal y yo también nos conectamos, bien chévere. Y fuimos a diferentes sitios, porque él hacía fiestas como las del 6 de enero. Y entonces toqué con él. Y veía los productos y, wow, esas congas. Pero yo no le compré congas, pero yo vi los batás y me gustaron. Y el me dijo ‘yo te los hago’.”

Luego de algunas complicaciones en Alemania, Freddie decide regresar a Puerto Rico y se incorpora a la facultad de música de la Universidad Interamericana de San Germán. Desde ahí y de su conversión al cristianismo Freddie ha impactado a varias generaciones de músicos y personas alrededor del País, sin contar el impacto que tuvo su trabajo musical a través del mundo mientras estuvo en Europa. Ese legado es parte de la recomendación de Freddie deja para los jóvenes músicos de Puerto Rico. “Algo que siempre está en mí, o estuvo en mí, ¿verdad? Y está en mí, es representar bien a Puerto Rico. Y yo creo que no importa de donde tú vengas, de tu condición económica o social, si tú te esfuerzas, si tú estudias, y haces las cosas bien, tú puedes lograr llegar a donde sea. Yo conozco gente así. Yo encontré gente en Europa y dije, pero tú eres puertorriqueño. Wow, mira hasta donde han llegado. Y mi recomendación siempre, ¿tú quieres ser bueno?, ¿tú quieres brillar?, ¿pues tienes que dar la milla extra. Tienes que esforzarte”.

Por Javier J. Hernández Acosta

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