Víctor Emmanuelli y la evolución del tambor

Víctor Javier Emmanuelli Náter siempre tuvo muy de cerca la música folclórica afro-puertorriqueña a través de sus hermanos mayores. “Tanto ellos como yo comenzamos en el baile. O sea que no comenzamos en la percusión, sino que comenzamos en el baile. Entonces recuerdo que Jorge se pasaba practicando en la sala de la casa y entonces yo lo vi un día dando vueltas, como haciendo pequeños pasos hacia atrás, dándole vueltas a la mesa de centro de la sala y entonces él ve que yo lo estoy mirando y me dice: ¡Vente Vitito, vente!”

Un poco más adelante recuerda cuando sus hermanos se integraron a una iniciativa de un boricua que había crecido en Nueva York y que vino a estudiar con la familia Cepeda, pero con un interés en fusionar la bomba con elementos del hip-hop. Esta persona era nada más y nada menos que Ángel Luis Reyes, actualmente artesano de barriles y quien dirigió el grupo Agüeybaná. Aunque Víctor tenía apenas 8 años, recuerda claramente la colaboración con sus hermanos. Al tiempo comenzó a vincularse con la familia Cepeda y destaca la importancia de la experiencia educativa con el Patriarca de la Bomba: “Las primeras personas que nosotros comenzamos a emular dentro del género fue la familia Cepeda. Don Rafael Cepeda tenía un sistema y era muy estructurado y muy sistemático con cómo él le enseñaba a su familia, a sus hijos o personas que eventualmente formaban parte del grupo que no eran muchas personas fuera de la familia. Eran muy escogidas esas personas, probablemente personas que eran vecinos, amistades de la comunidad y muy allegados a él”.

Vitito, como casi todo el mundo lo conoce en el ambiente musical, siguió desarrollándose en las distintas vertienes de la bomba como la percusión y el baile, participando en el grupo Raíces Eternas de su hermano Jorge. Tambión continuó el proceso de investigación que los Emmanuelli han liderado hasta el día de hoy, yendo a las fuentes primarias como Don Rafael Cepeda. En medio de eso ocurrió un hecho transcendental. Mientras Don Rafa les cantaba algunas canciones comenzó una que hacía referencia a Sergio Náter de la calle Calma en Santurce, a quien describió como uno de sus maestros junto a Dominguito Negrón y a Andrés Laguer. “Mi hermano llega a la casa, ¡Mami! ¿Quién era Sergio Náter? A lo que ella contestá: Sergio Náter es mi abuelo. ¿Y dónde vivía Sergio? Allí en la calle Calma, en Santurce. Ok, estamos hablando de la misma persona. Eso fue cuatro o cinco años después de ya nosotros estar en el género aprendiendo y desarrollándonos, que descubrimos que nuestro bisabuelo era un gran tocador de bomba”.

El desarrollo musical de Vitito continuó participando en múltiples agrupaciones como Cimiento Puertorriqueño de Modesto Cepeda, el grupo Calabó de Marie Ramos y Paracumbé de Emmanuel Dufrasne y Nellie Lebrón. Luego comienzan el concepto de Bombazo de Puerto Rico, que recientemente celebró sus 30 años y que inició todo un movimiento que hoy ha proliferado alrededor de la Isla. Ese proceso lo llevó también a desarrollarse en otros géneros musicales como la rumba, que en aquellos años ya experimentaba nuevas formas y estilos como el guarapachangueo. Ese desarrollo en la rumba lo llevó a ser parte de grupo folclórico Yubá Iré, dirigido por Héctor Calderón y que ha sido uno de las agrupaciones más versátiles a través de muchos de los ritmos afrocaribeños.

Sobre los instrumentos que ha utilizado Vitito desde sus comienzos destaca el trabajo de Angel “Papo” del Valle e Iván Dávila, quienes precisamente fabricaron su primer barril y requinto. También destaca la importancia de otros maestros como Juan Fuentes y Elo Molina hasta llegar a artesanos más contemporáneos como Jorge Martínez y Emmanuel Martínez. Sobre su primer barril hecho por Papo del Valle, Vitito nos cuenta cómo fue inspirado en el trabajo de Ismael Ramos Martínez:

“Pues este tambor prácticamente es un tambor histórico también porque este tambor, cuando yo lo mandé a hacer, fue un tambor inspirado en unas Timbas Ismael. Mi hermano Jorge tenía unas Timbas Ismael bellísimas que tenían un sonido increíble. Yo estaba enamorado de esas timbas. Y yo dije, cuando yo mande a hacer mi primer tambor de bomba, va a ser como esas Timbas Ismael. Y de ahí fue que salió este tambor. Y toda la cuestión de que fuera cromeado, en este caso se utilizó el stainless steel, tanto para las farcas como para los cáncamos y los aros. Eso no era una tendencia para ese tiempo. Para ese tiempo era hierro y si acaso pintado de negro o se le ponía soga o cualquier otra cosa para que tapara el aro. Este tambor fue el primer tambor que fue hecho así de esta manera, con estas terminaciones del cromeado y el stainless steel y las anillas en stainless steel y todo ese tipo de cosas. Y fue para que fuera inspirado en unas timbas, básicamente porque me encantaba como se veía el instrumento y por eso lo específico de la madera que fuera caoba y el color de esa caoba, porque hay diferentes tonalidades de esa madera”.

Actualmente Víctor Emanuelli, lidera el proyecto Bomba Evolución que opera con múltiples formatos pero siempre buscando ampliar las posibilidades de nuestros géneros, algo que el propio Vitito ejemplifica con el desarrollo de su técnica al ejecutar el barril y el pandero y mostrarndo todo el potencial que tienen nuestros tambores. “Los que me conocen pues saben que mis agrupaciones, verdad, la sombrilla o la marca que es sombrilla de todos los conceptos es Bomba Evolución, precisamente por esto que estoy hablando. Pero no es evolución por evolucionar, sino que hay una base, hay una raíz, hay un fundamento al cual siempre se hace referencia antes de intentar crear algo diferente. Siempre hay un punto de partida claro y de ahí entonces se comienza a crear y a desarrollar. Entonces todos los proyectos que yo he desarrollado son con esa filosofía”.

Como consejo a quienes interesan seguir desarrollando nuestros géneros afropuertorriqueños, Vitito destacar el valor del estudio constante y de econocer que todo siempre está en constante evolución. “Yo diría prácticamente: estudie, busque, profundice, llegue a sus propias conclusiones y eventualmente entonces ábrase a la creatividad y a continuar desarrollando nuestra música. Lo que no evoluciona muere, desaparece eventualmente y eso es lo que hemos visto con nuestra música. La razón por la que nuestra música no ha desaparecido después de 400 años es porque ha continuado evolucionando aunque personas no lo reconozcan o no lo vean de la misma manera o digan que no le gusta. Literalmente los conceptos que nosotros estábamos aprendiendo como el fundamento en los 80 y en los 90, ya eso que era lo que dábamos como fundamento, estaba evolucionado. Ya el género había desarrollado, ya el género llevaba 300 años de evolución cuando nosotros empezamos a estudiar. Así que prácticamente ese es mi consejo: busquen, estudien y a crear”.

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Este proyecto ha sido subvencionado por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades y el National Endowment for the Humanities

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